
¿Tiene que ver la madurez con las experiencias que hemos vivido y de las que hemos aprendido, o por el contrario, tiene más que ver por la cantidad de cumpleaños que hemos celebrado?
Opto o prefiero optar por la madurez según las experiencias vividas, si no aprendemos de ellas, para bien o para mal, nos estancaremos en una edad de madurez más bien “infantil”. Por otro lado, no creo que exista madurez plena y si existe, son muy escasas las personas que la poseen. Podemos ser locos muy maduros para unas cosas y para otras no, sin embargo, desgraciadamente hay locos “sin dos dedos de frente”.
En este mundo de locos, son muchas las personas que se autoengañan diciendo que son muy maduras, pero en cuanto se enfrentan a una situación que está fuera de su control, se les ve el plumero. Por el contrario, podemos encontrarnos una situación totalmente opuesta. Alguien que se enfrenta a una situación muy difícil en su vida y nos da a todos una gran lección de madurez, valor y fuerza. Cito como ejemplo todos esos niños y niñas que se enfrentan a enfermedades terminales u otro tipo de situaciones.
No soy una experimentada de la vida, pero si puedo decir que con mis “pocos” años en este mundo de locos me he sentido arropada por la gente que me rodea y también me he sentido sola estando rodeada de ellos. He llorado, he reído, he estado alegre y también triste. He tenido mil amigos y también unos pocos (más vale contarlos con los dedos de una mano que tener mil puñaladas en la espalda) He llorado de desesperación, de impotencia, de rabia, de dolor y de tristeza, pero también he llorado de emoción, de alegría, de felicidad, de risa, de amor… Me han hecho reír hasta más no poder, me he sentido la persona más afortunada del mundo y también la más desafortunada. He sido niña y mujer a la vez…
Me he emocionado con las cosas más pequeñas y he permanecido inmóvil ante las más grandes. He amado, odiado, anhelado, rechazado, necesitado, gritado… he corrido, caminado, querido, observado, negado… He visto, tocado, hecho y disfrutado de cosas que jamás llegué a imaginar que podría hacer. En este mundo de locos, donde parece que nada importa, sólo uno mismo… he sido la persona más feliz y también la más desdichada. He vivido, he muerto y he vuelto a vivir…
No sabría decir si soy una persona madura, por lo menos no totalmente, lo que si sé con seguridad es que de todo lo que he pasado en mi vida (bueno o malo) he aprendido algo. Espero que en este loco mundo, todos podamos aprender de todas las experiencias, aunque esas mismas experiencias parecieran que nos desgarran por dentro.