
Desde hace muchos años son varias las personas que me dicen que escriben cosas que se le vienen a la mente. Algunas veces el resultado son simples pensamientos, poemas o incluso canciones. Recuerdo que con 12 años tuve un tiempo que me ponía a escribir poemas que me salían de pronto pero lamentablemente esos poemas terminaron en la papelera.
Son muchas las veces que me han venido a la cabeza mil cosas y me he dicho de escribirlas, pero luego no lo hago. No sé exactamente porque… Quizás sea por simple pereza o por tener el recuerdo de las veces que me he puesto a escribir, acabando con lágrimas en los ojos y con sentimientos a flor de piel que prefería dejar bien escondidos.
Son muchas las veces que me han venido a la cabeza mil cosas y me he dicho de escribirlas, pero luego no lo hago. No sé exactamente porque… Quizás sea por simple pereza o por tener el recuerdo de las veces que me he puesto a escribir, acabando con lágrimas en los ojos y con sentimientos a flor de piel que prefería dejar bien escondidos.
La cuestión es que llevo días con mil sentimientos, palabras, sensaciones, emociones en la cabeza, en el corazón y es hoy cuando me decido a escribir… no sé la razón de porque ahora y no cuando sentía la necesidad de escribir y “sacar” todo eso, pero siento que es el típico “ahora o nunca”.
Escucho canciones, leo poemas, letras, escritos de la gente y me vienen mil cosas, me siento identificada con eso que leo y escucho; se me ponen los pelos de punta. Llevo días, meses, muchos meses… quizás puedan ser años acumulando mil sensaciones, emociones que me rodean. ¿Miedo a exteriorizarlos? Quizás. ¿Por qué? Porque a veces es mejor esconder algo en lo más profundo de ti y fingir que no existe, pero tarde o temprano eso sale a relucir… guste o no.
Exterioriorizar los sentimientos y pensamientos no es cosa fácil. Aún menos cuando poco a poco te vas dando cuenta que el mundo está loco y cada día importa más lo material que lo afectivo, o… ¿quizás seas yo la loca por pensar así? El mundo dirá que es loco aquel que hace y dice cosas sin sentido. Pues si eso es así, me declaro loca. Una loca que no deja de maquinar cosas en la mente con sentido o no, pero reales. Quizás sea cierto y sea una loca declarándose al mundo, pero las ideas que maquino en mi mente no son otra cosa que lo que cualquier loco planearía. “Cómo ser feliz en este mundo de locos, dando importancia a lo que realmente lo tiene y dejando aparte los materialismos, egoísmos, envidias y demás emociones que promueven a muchos a escalar la montaña sin importarles quien esté delante o a los lados”. ¿Soy yo la loca o lo son ellos por no ser capaces de ver más allá de su propio interés?
¿Cómo exteriorizar, en este mundo de locos, los sentimientos y emociones sin correr el riesgo de ser derrumbado?
El mundo está necesitado de gente dispuesta a declararse en huelga de razón. A autoproclamarse locas ante la absurda razón dominante.
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(tenía que hacer la propaganda)
Un saludo.
Ramón